Estimados compañeros:
Aún no ha llegado el invierno ni los virus invernales, apenas ha comenzado la campaña de vacunación antigripal, han caído un par de chubascos, hemos cambiado la rebequita por el abrigo hace una semana y ya tenemos los hospitales (sobre todo los de la capital) sin camas disponibles y las salas de Observación de Urgencias atascadas por la falta de circulación de pacientes a las plantas.
No sabemos si esta vez, desde el SAS, lo achacarán al cambio climático o a un virus nuevo, pero el caso es que ya está aquí lo de todos los años por estas fechas; un poco adelantado, pero ya está aquí. No nos explicamos por qué no hay un plan para evitar lo que pasa todos los inviernos tarde o temprano, un riesgo totalmente previsible y hasta programable, y que no sea el papel mojado del cacareado Plan de Alta Frecuentación, que todos sabemos para lo que sirve. Está claro, no podemos obtener resultados distintos si hacemos siempre lo mismo.
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